lunes, 3 de septiembre de 2012

El sofá.

Hoy ha estado nerviosa. Me lo ha dicho cuando regresé a casa a la hora de la comida. También me lo repitió cuando volví por la tarde. Se siente sola.
Temo que la energía que hemos acumulado estas últimas tres semanas se disipe rápidamente. Temo que no hayamos dado ningún paso en firme antes de que esto ocurra.
Toca con su pie el cuaderno en el que escribo. Reclama mi atención. En las últimas dos horas me ha abrazado por lo menos diez veces. Me pide que vaya con ella al sofá, pero a mí me aborrecen las series que emiten en la televisión, especialmente si son de médicos o policías. Hoy eso no importa, me sentaré junto a ella.

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